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lunes, 14 de junio de 2010

UN TORO Y UNA MAROMA

TORO ENMAROMAO

La leyenda que hunde sus raíces en el pasado mas infinito, cargada de la mas noble imaginación y trasmitida de boca en boca nos sitúa el origen de esta fiesta en al muerte de un joven conde hijo único de una viuda condesa de la villa, que en vísperas del Corpus es corneado por un bravo de las dehesas benaventanas; Este triste suceso hace que la condesa ordene que todos los años, la víspera del Corpus, un toro ensogado por la testuz recorra las calles y plazas de la villa y finalmente se le de muerte.


Portada de los programas de los años 1960 y 1974


La historia sitúa su origen en el siglo XV en los festejos que rodeaban la celebración religiosa de Corpus Christi, muy importante en aquel momento en la Villa. A finales del siglo XVII ya aparece en los gastos de las fiestas del Corpus.

Desde aquellos tiempos a nuestros días la fiesta ha pasado por momentos de prohibiciones o momentos de esplendor y se han producido más o menos cambios que le han dado la fuerza que tiene hoy.

En los primeros años del siglo XX (1908) se prohíbe por orden gubernativa, no con el pretexto de la defensa de los animales, sino todo lo contario, para salvar la integridad física de las personas. Se recuperaría unos treinta años después, creando un grupo de personas, de forma totalmente desinteresada, una comisión de fiestas encargada de la preparación y obtención de fondos necesarios; pues el toro se compraba con la aportación económica de los benaventanos. En el programa del año 1969 aparece un recordatorio a la primera comisión de fiestas formada por: Benito García de Castro, Ventura de Castro, Manuel Lozano Madrigal, Federico Gutiérrez, Telésforo Arroyo (todos ellos ya fallecidos aquel año) y Fulgencio Vecino (que aun vivía).


Fiesta de la Veguilla, petición del Toro Enmaromado en la Plaza Mayor año 1958


En los años 1964 y 1965 se prohíbe nuevamente el Toro Enmaromado, siendo sustituido por unos encierros imitando a los pamplonicas que no gustan a nadie al no ser parte de la tradición. En 1966 se recupera nuevamente.
En los 60 entran en la fiesta dos acontecimientos que marcaran los años posteriores: Uno serán las peñas, que las distintas comisiones han venido promocionando, y que en la actualidad, con el apoyo del ayuntamiento y de la diputación, son el alma de la fiesta. En el programa del año 1969 se incluye su desfile partiendo de los paseos de la Mota.

El otro es el Torito del Alba. En las fechas próximas a la celebración del toro los niños de Benavente de hace 50 años atando por la cintura a un compañero con una larga cuerda y entre empujones y carreras imitaban a sus mayores en la carrera del toro. Este juego, puede ser, que fuese lo que movió al joven Pedro Conde a coger un carnero de los rebaños de su padre (el señor José Conde) y atándolo por los cuernos recorre los alrededores de la plaza San Martín. Lo que en principio fue una chiquillada será el comienzo del Torito del Alba.

Los primeros años la carrera del Torito del Alba (que es un carnero) se realiza al margen de la programación, en el año 1960 ya aparece en el programa oficial, con salida a los 8 de la mañana, con los años el carnero será sustituido por una becerra.


Portada de los programas de los años 1971 y 1973


A lo largo de los años se han producido cambios; en otros tiempos el toro era bajado hasta la ria de D. Felipe a la altura del puente de hierro, próximo a la vía del ferrocarril; con la urbanización de la plaza de los bueyes (Plaza del Grano) desaparece la argolla de esta plaza y se cambia el recorrido dejando de pasar por la calle Cervantes, plaza los Bueyes, Encomienda, Luisa Mozo, Obispo Regueras (calle Herreros); el toro no será apuntillado frente la iglesia de Santa María en presencia de publico, desapareciendo la costumbre de mojar las zapatillas en la sangre del animal, se conducirá hasta el matadero donde se le dará muerte; con el traslado de la fiesta religiosa del Corpus Christi del jueves al domingo siguiente surgen la división, para unos trasladarla a la víspera del Corpus (sábado) pues es fin de semana traería mas visitantes, para otros mantenerla el miércoles aunque el jueves no fuese fiesta; recientemente se marca un circulo en las argollas de descanso para dejar un espacio al toro.


Año 1959, Plaza los Bueyes (hoy Plaza del Grano) donde había una argolla para dar descanso al toro

Todo esto viene a confirmarnos que la tradición se mantiene y que algunos cambios han servido para engrandecerla y perpetuarla.

En los últimos años los toros no han terminado el recorrido, dando lugar a la polémica y buscando como causas, entre otras muchas, desde la alimentación del animal, el trazado del recorrido, el adoquinado de las calles o la masificación de la carrera.

Desde un dialogo sosegado, estudiando pros y contras, valorando todas las ideas, escuchando a todas las partes deben darse soluciones para que en años sucesivos el toro enmaromado termine su recorrido.

La cosa nos es fácil, pues no daremos gusto a todos; soluciones tiene que haberlas y hay que ponerlas en práctica.


(En la Web del Ayuntamiento de Benavente encontraremos origen e historia. El Centro de Estudios Benaventanos “Ledo del Pozo” ha publicado Antecedentes, Origen y Evolucion de La Fiesta del Toro Enmaromado en Benavente, obra del historiador benaventano Juan Carlos de la Mata Guerra)

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